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Timesheet en vista semana
La semana de cada persona queda en una sola cuadrícula: los días en las columnas, los proyectos en las filas y el total al final. De un vistazo sabes quién todavía no registró nada, qué cliente ocupó al equipo y qué día quedó corto. Como cada uno ve su propio total con la semana abierta, lo corrige en el momento, sin tener que recordar el viernes lo que hizo el martes. Quien aprueba y quien factura ya empieza con la semana completa.
Hay quien enciende el cronómetro al empezar una tarea y hay quien lo registra todo al final del día. Rabbiit acepta las dos formas: el cronómetro arranca con un clic, y el registro manual pide proyecto, actividad, duración y una descripción. Las dos van al mismo historial, así que los informes y el cobro cuentan las horas igual. Y la descripción queda guardada para cuando el cliente pregunte qué se hizo en esas cuatro horas.
Al final de la semana, cada persona revisa lo que registró y lo envía a su gestor. A partir de ahí, los dos ven el mismo estado en el timesheet: enviada, aprobada o rechazada. Si algo está mal, la semana vuelve con un comentario que dice qué ajustar, y la persona lo corrige ahí mismo. Nadie tiene que preguntar por WhatsApp si ya mandó las horas, y el gestor no descubre el hueco el día de facturar.
Todas las semanas que te llegan aparecen en una cola, con la persona, el período y el total de horas. Si un número te llama la atención, abres la semana y ves los mismos registros del timesheet. Puedes aprobar todo de una vez cuando está bien, o rechazar solo la semana con problemas y dejar un comentario. Con un equipo grande, eso evita abrir timesheet por timesheet. Una vez aprobada, la semana queda lista para facturar.
En la pantalla de Proyectos, cada fila muestra el cliente, el presupuesto y una barra con lo que ya se consumió, en horas o en dinero. Ves toda la cartera de una vez y encuentras rápido el proyecto que se acerca al límite. La barra avanza a medida que el equipo registra horas, así que refleja la semana actual y no el último informe que alguien armó. Así la conversación sobre alcance con el cliente llega cuando todavía queda presupuesto para negociar.
El proyecto tiene una tarifa estándar, pero cada miembro puede tener la suya. El sénior factura a un valor, el júnior a otro, y quien solo participa en reuniones internas puede quedar como no facturable en ese proyecto. Cada registro se valora con la tarifa de quien hizo el trabajo. Si la tarifa cambia a mitad del contrato, eliges desde cuándo aplica, y las horas ya facturadas mantienen su valor original.
Las actividades del proyecto también se pueden ver en tablero, con una columna para cada etapa y un color para cada columna. Arrastrar la tarjeta cambia el estado, y sigue siendo la misma actividad en la que el equipo registra horas. Por eso no hace falta tener el tablero en una herramienta y el registro de horas en otra. En la reunión de seguimiento, ves enseguida qué lleva días parado en la misma columna y quién es el responsable.
Dentro del proyecto, el trabajo se divide en actividades, cada una con responsable y fecha. Al registrar horas, la persona elige la actividad, y el tiempo queda ligado a lo que entregó. El equipo sabe qué le toca esta semana, y el gestor ve hacia dónde va el esfuerzo del proyecto. Una actividad grande puede tener subactividades, lo que ayuda a dividir un alcance amplio en partes que caben en una semana de trabajo.
Cada actividad puede tener una estimación de horas. A medida que el equipo registra, lo real aparece junto a lo estimado, y la actividad principal suma las estimaciones de sus subactividades. Así te das cuenta pronto de que una parte del proyecto está llevando más de lo previsto. Todavía hay tiempo para revisar el alcance, cambiar a alguien de tarea o avisar al cliente antes de que la diferencia aparezca en el margen del mes.
Cada persona tiene una jornada registrada, con los días y las horas que debe trabajar. El panel compara esa jornada con lo que registró en el período. Se ve quién quedó por debajo, quién se pasó y quién cargó horas en un feriado o durante las vacaciones. Es una forma rápida de encontrar huecos en el timesheet antes del cierre y de notar a quien lleva varias semanas seguidas sobrecargado.
A fin de mes, los contratistas y freelancers cobran por las horas que trabajaron. Con el costo por hora cargado en la ficha de cada persona, Rabbiit hace esa cuenta por ti: el resumen muestra una fila por profesional, con las horas del mes y cuánto costaron. Revisas el importe antes de pagar, sin sumar hojas de cálculo ni pedirle a nadie que te mande su propio registro. Si necesitas el detalle, abres la fila y ves en qué proyectos se hicieron esas horas. Quien está en nómina sigue con la nómina de siempre.
En el informe detallado, marcas los registros que ya salieron en una factura. A partir de ahí aparecen como facturados y no se recalculan si la tarifa cambia después. Lo que queda sin marcar es lo que todavía falta cobrar. A fin de mes, basta con filtrar los registros no facturados de un cliente para preparar la próxima factura, sin cobrar dos veces la misma hora ni dejarte ninguna.
Funciona como una tabla dinámica dentro de Rabbiit. Eliges hasta cinco agrupaciones, como cliente, proyecto y persona, y activas las columnas que quieres ver: horas, porcentajes, costo, valor facturable, margen o presupuesto. El gráfico sigue a la tabla. Cuando alguien pregunta cuánto consumió un cliente en el trimestre, separado por proyecto, la respuesta sale en pocos clics y ya se puede exportar.
El informe detallado muestra cada registro con fecha, persona, proyecto, actividad, duración y descripción. Los filtros permiten acotar por cliente, período, equipo o campo personalizado. Es el informe que envías cuando el cliente quiere entender la factura, y el que usas internamente para encontrar horas cargadas en el proyecto equivocado. Al hacer clic en cualquier total de otro informe, llegas a las líneas que forman ese número.
Esta es una forma de armar el resumen mirando solo el tiempo. El gráfico muestra el total de horas por cliente y por proyecto, y la tabla separa lo facturable de lo que no lo es. Los porcentajes indican cuánto pesa cada cliente en el mes y cuánto pesa cada proyecto dentro del cliente. Sirve en la reunión mensual, cuando la pregunta es a dónde fue el tiempo del equipo y si eso coincide con lo que se vendió.
Aquí el resumen habla de dinero: costo interno, valor facturable y margen uno al lado del otro, con las horas en la tabla para dar contexto. El gráfico deja claro qué clientes sostienen el resultado y cuáles se llevan mucho tiempo para poco margen. Con eso es más fácil decidir dónde renegociar el precio, dónde recortar alcance y qué cuentas merecen más atención comercial en los próximos meses.
Esta versión del resumen cruza el valor facturable con el estado de facturación. El gráfico separa lo que ya se facturó de lo que sigue pendiente, por cliente o por proyecto, y la tabla muestra el margen de cada uno. En el cierre de mes, aquí compruebas que todo el trabajo entregado se convirtió en factura. Lo que aparece como pendiente es lo que tiene que entrar en la próxima.
Los equipos reúnen a personas que trabajan juntas, como un squad, un área o una oficina. Una vez creados, aparecen como filtro en los informes, así que cada gestor sigue a su propio grupo sin elegir nombres cada vez. También es más fácil comparar la carga de un área con la de otra y ver el resultado de cada una. Cuando alguien cambia de equipo, basta con moverlo en la pantalla de Equipos.
Tú decides quién recibe los recordatorios y con qué frecuencia: cada día, cada semana o una vez al mes. El correo sale solo para quien registró menos que su capacidad en el período, y puedes escribir un mensaje propio en el destacado. El gestor no tiene que escribir a cada persona, y cada envío queda en el historial de aprobación. La semana llega más completa para quien la va a aprobar.
En Configuración, la pantalla de Integraciones reúne la API y los webhooks. En la pestaña Gestión de la API se ve cuántas solicitudes hizo la cuenta en el día, cuántas caben todavía en el límite y cuándo se renueva. El tope vale para toda la cuenta, no para cada persona. Cada integración usa un token creado en Mis Tokens, con el permiso de quien lo generó, y el otro sistema trae registros, proyectos e informes cuando los necesita. En la pestaña Webhooks el camino es al revés: registras una URL, eliges los eventos, y Rabbiit avisa solo cuando cambia un registro, un proyecto o un cliente.
Algunas horas se repiten cada semana: un paquete fijo que paga un cliente, una guardia, un reparto entre áreas. En la automatización, creas una regla que dice quién, en qué proyecto, cuántas horas y a qué hora se ejecuta. Las horas entran solas en el timesheet, y la persona solo las toca cuando la semana fue distinta. La regla nunca registra horas en el futuro, y la semana sigue pasando por la aprobación como siempre.
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